La boda tuvo lugar íntegramente en el Restaurante San Francisco de El Pardo, fue una ceremonia religiosa al aire libre. El novio esperaba junto a la madrina y el resto de invitados la llegada de la novia que llegó acompañada de su hermano, el padrino.

La ceremonia fue emotiva, sobre todo cuando uno de los hermanos del novio leyó unas palabras, emocionandose y contagiando a los novios y resto de invitados.

La organización fue perfecta, miles de detalles y unos invitados no menos maravillosos que los novios, haciendo gala de su simpatía y alegría, teniendo su punto álgido en el baile, donde sucedieron momentos muy divertidos para enmarcar y culminando con el lanzamiento del ramo. En esta boda me acompañó Víctor Herrera un gran fotógrafo que trabajó a mi lado para no perder un solo detalle de todo lo bueno que allí sucedió.

 

Boda de Tatiana y Gonzalo