Preboda de Noemí y Miguel 
Invierno, una bonita estación para fotografiar el amor, unos instantes únicos que vencen al frío reinante en una soleada tarde de febrero. Y que mejor que la  naturalidad y calidez de las sonrisas de Noemí y Miguel junto con sus miradas de complicidad para lograr que el tiempo se detenga y el mundo desaparezca haciendo que los jardines de El Capricho parezcan un mágico escenario de película creado expresamente para su romántico paseo en el que mi cámara es un mero espectador que presencia unos pocos y bellos momentos de un capitulo de una maravillosa historia de amor.